La interna libertaria sumó un nuevo capítulo con la decisión de Patricia Bullrich de ofrecer su renuncia como jefa del bloque en el Senado. La dirigente comunicó al Presidente que no acompañará el bloqueo a la jueza Michelli en el Congreso, lo que generó un fuerte contrapunto con la Casa Rosada.
Lejos de aceptar la dimisión, Milei la ratificó en el cargo, aunque la disputa política se profundiza. El gesto de Bullrich expone la pulseada de poder dentro del oficialismo y la dificultad para mantener alineadas las distintas facciones.
La confirmación presidencial busca evitar un vacío de liderazgo en el Senado, pero deja abierta la incógnita sobre cómo se resolverán las tensiones en el corto plazo. La decisión de Bullrich de marcar distancia en temas sensibles refleja su intención de preservar autonomía política.
El episodio se suma a una serie de desencuentros que ponen en evidencia la fragilidad de la coalición gobernante. La continuidad de Bullrich en el cargo, pese a su renuncia, muestra que Milei apuesta a contener la crisis, aunque la relación entre ambos queda cada vez más condicionada.
