El Banco Central decretó nuevamente un pico en la mora crediticia, aunque insiste en que lo peor de la crisis ya quedó atrás. Sin embargo, en la City porteña los bancos manejan otros números y advierten que el deterioro continuará.
El escenario recesivo impacta de lleno en los salarios y en la capacidad de las familias para afrontar sus deudas. El rojo financiero se mantiene y amenaza con profundizarse en los próximos meses.
La discrepancia entre el discurso oficial y las cifras del mercado genera incertidumbre sobre la verdadera magnitud de la crisis crediticia. Los bancos señalan que la recuperación aún está lejos.
La situación de la mora se convierte en un indicador clave para medir la salud del sistema financiero y el impacto social de la recesión.
